Definitivamente está claro que Alexisonfire van camino del recuerdo o del olvido. Por fin Dallas Green tiene todo el campo despejado para hacer lo que más le apetecía desde hace tiempo y no puede sorprender a nadie porque las estadísticas no siempre engañan: Ponga un proyecto paralelo en su vida si desea mandar los orígenes al carajo…
More cowbell…
El gusto por lo descarnado, no sólo puede ser innato, sino que además debería ser algo adquirido. Este mundo no es una puta burbuja de luz y de color. La realidad duele.
Estos son los Thrice más contemporáneos. Beggars es el disco.
Pseudo stop motion al canto de parte de The Used
Aparte de ponerse finos a base de maría, estos tipos eran una banda realmente sólida pero sin suerte. Al menos como testimonio existen un montón de buenas canciones. Quizás el problema fue que deberían haber ensuciado un poco más sus producciones porque con su estilo ese sonido les dejaba en tierra de nadie. De todas formas, pocos nombres de grupos me parecen más molones que el suyo…
O como resistirse a perder la inocencia…
Algo se movía por dentro con esta canción porque, en cierta manera, se respiraba algo de los difuntos At the drive-in
Vheissu fue el inicio de un periodo de experimentación para Thrice. Aunque más que considerarlo como tal, quizás sería mejor considerarlo un ligero cambio de rumbo.
Deja Entevu ha sido lo más cerca que Brand New han estado del éxito masivo. Por lo menos en EEUU. Y estamos hablando del 2003.
Esto aparece en ese gran disco que es The Red Tree.
Este tipo ha tenido una vida dura. Algo que en cierta manera siempre ha quedado reflejado en sus discos. El vídeo pertenece a su primer gran pelotazo.
When there’s nothing left to burn you have to set yourself on fire
Volvemos con The Used. Para dar por el saco, más que nada. Me descojono con la censura. Qué estupidez la supuesta corrección…
Closure in Moscow son australianos y de momento sólo tienen un EP y un larga duración en el mercado.
La historia de Drill fue corta. Un disco a mediados de los 90 y a por otra cosa, mariposa.
Lástima que se pasaran de oscuro en la realización de este vídeo…
Los Urge Overkill disfrutaron de su pequeña ración de fama gracias a una versión de Neil Diamond que Tarantino utilizó para Pulp fiction. Ese tipo de éxito ingrato que sólo se acuerda de la canción pero no de los intérpretes. Para no darle más protagonismo a dicho tema, nos quedamos con el que creo que fue el primer single de Saturation
Siempre me han gustado estos chicos, por mucho que estén en la lista negra de algunos y les metan la etiqueta emo , algo que es básicamente lo peor que te podían llamar en la década pasada (o en esta, según cómo empieces a contar).
En Sparta siguen con su descanso temporal. Algo que se está empezando a alargar demasiado.
I used to be a little boy
So old in my shoes
And what I choose is my choice
What’s a boy supposed to do
The killer in me is the killer in you
My love – I send a smile over to you
La canción fue el tercer single del último disco publicado hasta la fecha por dredg titulado The Pariah, The Parrot, The Delusion. Poco más que añadir a la introducción matemática del mismo.
Una de esas pequeñas cosas que no conviene olvidar….
Debilidad confesa y orgullosa durante ese periodo extraño vivido desde el 92 hasta mediados de la década. Es escuchar este grupo y pegar un salto temporal…
El sonido de Minus the Bear no tiene nada que ver con el de los difuntos Botch aunque sin estos tampoco se podría entender su existencia. Seattle no se alimentaba exclusivamente de grunge en los noventa por mucho que los medios se empeñaran en vender esa moto…
De nuevo con los Circa Survive y es que no lo puedo evitar, la batería Steve Clifford en ese disco es jodidamente adictiva.
Alguien tuvo la brillante idea de sustituir el audio original de un tema del combo electrónico Boards of Canada por el genial Sanzen de los Dredg. El resultado no podía ser más liberador…
A los Dredg los tenía olvidados sin motivo. Supongo que no prestar mucha atención a lo que fue su último disco hasta la fecha ha ayudado algo, pero tampoco es justo porque el anterior, Catch without arms, estuvo rodando por casa durante meses.
Los canadienses Tokyo Police Club acaban de publicar su segundo disco. Indie desenfadado para dar la bienvenida a un verano que este año parece llegar con síntomas de estar padeciendo un ataque de timidez extrema…
Un sonido tan denso como una olla de lentejas. Característica común en la primera parte de los noventa lo cual no facilitaba, para desesperación de algunos, etiquetar lo que sonaba. La suerte de algunos grupos no fue demasiado buena, como en el caso de los Hum que apenas disfrutaron de su parte en el pastel. Más extraños que los extraños oficiales.
Todos aquellos que menosprecian a Bellamy y sus excentricidades deberían hacérselo mirar. Aunque a semejante personaje probablemente le resbalarán bastante ese tipo de críticas no deja de ser sorprendente la cantidad de mal gusto y analfabetismo musical que corre por el mundo. Y no, no soy de los que van escuchando Muse todo el día ni pone a la peña en un pedestal a las primeras de cambio, pero lo cortés no quita lo valiente.
Aunque a Flyleaf los meten a veces dentro de la categoría de metal, no creo que se pueda considerar lo que hacen como tal. Por si fuera poco y aunque su líder intente desmarcarse, encima parece que también están dentro de la corriente proselitista cristiana que recorre los EEUU. Niña mona torturada al frente (y si nos guiamos por su biografía, su desasosiego es real) para inspirar sentimientos de protección entre los machitos y rock bastante comercial para no soliviantar a los progenitores. Todo muy bien envuelto. El tema de hoy es lo más blando que tienen en el repertorio. Ok, vale, se dejan escuchar, pero dudo mucho que acaben creando escuela.
Con vídeos como este nos podemos permitir la excepción y repetir banda en el mismo día. Si la canción estaba bien, con imágenes la cosa se transforma en la leche de molona.
Cake son unos vacilones. O por lo menos siempre me lo han parecido. Van a su bola, cogiendo cosas de aquí y allá para acabar con temas pegadizos que dan buen rollo. Y todo eso sin tener que decir una palabra más alta que las otra. Pasos discretos pero firmes.