Mañana se emite el capítulo final de la cuarta temporada de Skins. La semana pasada terminó como suelen tener acostumbrada a la peña. Con un mazazo. Y es que cualquiera que haya seguido la serie a estas alturas ya sabe cómo se las gastan los creadores.

Los que no la conocen ya están tardando en darle una oportunidad . Pasando de las comparaciones odiosas y simplistas sobre las intenciones y objetivos de la trama. Sí, vale, salen un montón de adolescentes sin supervisión aparente quemando las horas de la forma más salvaje y nihilista que se les ocurre. ¿Esa es una de las realidades de la sociedad inglesa? Ni idea. ¿Los guiones son buenos? Cojonudos. ¿Los protagonistas no producen vergüenza ajena? Pues sin que sirva de precedente, en absoluto.

Lo interesante será ver qué va a pasar con la quinta temporada, porque al igual que hicieron al finalizar la segunda, cambiarán por completo de reparto (y hay que tener cojones para jugársela de esa manera). Veremos quién actuará como nexo de unión entre camadas. Con Effy lo tuvieron fácil, al ser la hermana pequeña de unos de los personajes principales de la primera generación pero ahora ya no hay nada claro. Los reponsables del casting tienen un nuevo reto. Si logran de nuevo encontrar otra vez un reparto con tanto nivel como el de los anteriores habrá que empezar a preguntarse si la cosa es de los guiones o es que simplemente Gran Bretaña genera actores de forma espontánea.
Se va a echar de menos la presencia de Kaya Scodelario la temporada que viene. Effy era mucha Effy. Mañana capítulo final con mal rollo asegurado.
